martes, 4 de febrero de 2014

Selección de la "Novena poesía vertical" de Roberto Juarroz (5)

31

La soltura con que unas cosas sobresalen de las otras
e intercambian sus perfiles en esas precedencias,
vulnera los turnos de las igualdades y las desigualdades
y revela un azar más profundo
o por lo menos una ley más profunda del azar.

La altura de la rosa no es la altura de la piedra,
pero a veces la rosa la supera en su éxtasis.
La altura del hombre no es la altura de la lluvia,
pero su mirada suele ir más allá de las nubes.
Y a veces la luz aventaja a la sombra,
aunque la sombra tenga siempre el último turno.

Las jerarquías son una distracción del infinito
o quizá un accidente.
Las alturas se suplantan como torres que bailan,
pero todo cae desde la misma altura.


33


El pensamiento palpa el mundo
como un tacto suplente.
O tal vez titular.
Las cosas se tocan recién cuando se piensan.
Pensar el mundo es alcanzarlo.

Pero hay noches que crecen con exceso,
días descarnadamente lívidos
y algunos aprensivos claroscuros
donde necesitamos tocar las cosas con los dedos.

Tocar su cuerpo, por ejemplo,
como un tibio talismán contra la muerte.
O tocarse el propio rostro
para confirmar que aún no hemos desaparecido.

El pensamiento es también materia
y la materia pensamiento,
pero la agonía del hombre es todavía algo más.

Es tal vez otro tacto
que ordena sus funciones.


37

Inaugurar la tranparencia.
Ver a través de un cuerpo, de una idea,
de un amor, de la locura,
divisar sin estorbo el otro lado,
traspasar de parte a parte
el trompo ubicuo de ser algo.
No solo penetrar con el ojo en la roca
sino también salir por su revés.

Y algo más todavía:
inaugurar la transparencia
es abolir un lado y el otro
y encontrar por fin el centro.
Y es poder no seguir,
porque ya no es preciso,
porque una cosa deja de ser interferencia,
porque el más allá y el más aca se han unido.


Inaugurar la transparencia
es hallarte en tu sitio.

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