martes, 30 de octubre de 2012

Dos sonetos de Quevedo y uno de Jesús Malia. Quevedo y yo

Al señor de un convite, que le porfiaba comiese mucho (Quevedo)

Comer hasta matar la hambre, es bueno;        
mas comer por cumplir con el regalo,        
hasta matar al comedor, es malo,        
y la templanza es el mejor Galeno.        

Lo demasiado siempre fue veneno:
a las ponzoñas el ahíto igualo;        
si a costumbres de bestia me resbalo,        
a pesebre por plato me condeno.        

Si engullo las cocinas y despensas,        
seré don Tal Despensas y Cocinas.
¿En qué piensas, amigo, que me piensas?        

Pues me atiestas de pavos y gallinas,        
dame, ya que la gula me dispensas,        
el postre en calas, purga y melecinas.


Valimiento de la mentira (Quevedo)

Mal oficio es mentir, pero abrigado:        
eso tiene de sastre la mentira,        
que viste al que la dice; y aun si aspira        
a puesto el mentiroso, es bien premiado.        

Pues la verdad amarga, tal bocado
mi boca espuma con enojo e ira;        
y ayuno, el verdadero, que suspira,        
envidie mi pellejo bien curado.        

Yo trocaré mentiras a dineros,        
que las mentiras ya quebrantan peñas;
y pidiendo andaré en los mentideros,        

prestadas las mentiras a las dueñas:        
que me las den a censo caballeros,        
que me las vendan Lamias halagüeñas.



Hasta aquí el repaso a los sonetos de Quevedo por ahora, que algunos quedan, pero ya le estamos dando mucho más protagonismo del que merecen y deseo que entre Sor Juana Inés de la Cruz. Y ha querido el azar que, al igual que Gutierre de Cetina me inspiró para hacer mi soneto 'Contra el soneto (de amor)', en estos momentos terminales Quevedo me haya inspirado para hacer el soneto amoroso que sigue: 'Y miento'.

Y miento (Jesús Malia)

Y miento cuando oculto mi querencia
y miento cuando callo mi dolor
y miento cuando juro no es amor
aquello que conmueve tu presencia.

Si miento es por celo y por prudencia,
si miento es por falta de valor,
si miento es que declaro mi pavor
a darte a conocer mi dependencia.

Y miento cuanto más doy en verdad
y miento cuanta más verdad anhelo
y miento como un tonto y un cobarde

(lo digo con perfecta puridad)
si vienes con tu mano hasta mi pelo
y finjo que no quema lo que arde.